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SEPTIEMBRE 2006
El papel que
juegan los padres en la formación de un niño lector
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exclusiva de RD Noticias y esta tomada de la fuente con
autorización del editor
Muchas veces los padres
solicitan de nosotros, los docentes, consejos para incentivar en sus
hijos el gusto por la lectura y otras, simplemente, se resignan a
decir que a los niños no les interesa leer. Es innegable que
en esta época de video-juegos e Internet resulta bastante difícil
suponer que los alumnos, en especial siendo adolescentes, se
refugien en los libros para buscar fuentes de entretenimiento o
placer.
El hábito de la lectura,
como todo hábito, no se adquiere por arte de magia, sino que es el
resultado de una serie de factores que interactúan en la creación de
un ambiente propicio para la formación del niño lector. Y estos
factores o condiciones determinantes, que enumeraré a continuación,
deben nacer del seno familiar.
a) La presencia de libros
en los hogares, como así también su valoración y uso cotidiano
contribuye a establecer en el niño vínculos intrínsecos con el
hábito de leer. Es natural que el pequeño empiece por imitar a sus
padres, aunque tome el texto al revés, cuando estos están leyendo.
Los adultos, que dedican poco tiempo a la lectura, se encuentran en
desventaja a la hora de exigir a sus hijos que se aboquen a ella.
Por lo tanto el primer paso para los padres es concientizarse sobre
el valor del hábito de leer y, una vez logrado, tratar de servir de
modelo a sus propios hijos.
b) Aunque resulte
difícil debido al ritmo vertiginoso en que actualmente se vive, es
imprescindible que los padres dediquen parte de su tiempo a
compartir los momentos de lectura con sus niños. En la infancia es
necesario leerles con la mayor expresividad y elocuencia posible
para que el pequeño, al escuchar, desarrolle su imaginación; más
adelante cuando el niño ya se ha convertido en un lector
independiente bastará con participar o intervenir en comentarios que
permitan corroborar si ha comprendido lo leído. Hay que tener
siempre presente que la lectura, además de un hábito, es una
actividad intelectual que se manifiesta claramente al interpretar el
texto y reconstruir su significado.
c) Es conveniente,
además, destinar en la casa un espacio apropiado para los libros.
Este puede variar desde una valiosa biblioteca a una simple repisa.
Lo importante es que los pequeños adviertan que estos huéspedes
ilustres tienen su propio sitio en el hogar.
d) Seleccionar los libros
de acuerdo con el gusto y la madurez del niño es otro de los
requisitos a tener en cuenta. En la etapa preescolar son
aconsejables los libros con coloridas y elocuentes ilustraciones,
con textos rimados, de los que se desprenda cierta musicalidad y con
frases reiteradas que estimulen la memoria del pequeño y le permitan
incorporar nuevo
vocabulario.
Posteriormente, y en la medida en que el educando va creciendo, son
apropiados los cuentos maravillosos poblados de hadas, duendes que
despiertan en ellos su capacidad de asombro y su imaginación.
Más adelante, entre los siete y once años, cuando el niño ya se
desempeña como lector independiente, resultan apropiados los textos
narrados, en los que abunda la fantasía mezclada con elementos
moralizantes y de humor como las fábulas, mitos, leyendas.
En la pubertad son recomendables las novelas de aventura, en las que
el protagonista es un niño o un animal. También se sienten
identificados con aquellas obras que reflejan su propia realidad.
A partir de la adolescencia, además de los cuentos fantásticos y
de ciencia-ficción, otros géneros despiertan el interés de los
jóvenes. Artículos, revistas referidos a distintos temas se
convierten en el centro de sus lecturas.
Cabe destacar que en la selección de las obras debe siempre
prevalecer el gusto de los niños. La lectura tiene que resultar una
actividad formativa y placentera; jamás, en el ámbito hogareño, debe
ser tomada como un hecho obligado o impuesto como castigo.
e) Deseo dirigir esta
última reflexión a todos los padres amigos del Internet. Tengan
siempre presente que la base del aprendizaje es la lectura. Hay que
procurar que el Internet no cambie el hábito de los niños ni
tampoco el de los adultos.
Son indiscutibles las
ventajas que este medio puede ofrecer; pero también deben advertir
que la información que se puede bajar por un computador, sólo es
provechosa si se la interpreta correctamente. Un buen lector podrá
lograrlo fácilmente.
Por otra parte, es
conveniente que los papás controlen la información a la que puedan
acceder sus hijos, ya que no todo lo que se encuentra en la red está
destinado a ellos.
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AGOSTO 2006
El regreso al colegio debe ser una experiencia
agradable
Para los niños, el regreso al colegio es similar a lo que sentimos
los adultos cuando vamos a un trabajo por primera vez. Nos ponemos
nerviosos y ansiosos porque no sabemos qué esperar.
El regreso al colegio implica el final de un período lúdico en que
tanto niños y padres estuvieron más relajados, sin prisas para irse
a la cama, sin tener que madrugar.
Es por esto que como padres debemos prepararnos a nosotros y a los
chicos para que el reajuste a la nueva vida transcurra sin mayores
alteraciones.
De acuerdo con la sociedad norteamericana de pediatría, algunos
niños experimentan los primeros días de regreso al colegio
''ansiedad de separación'' de todo lo que les rodeó durante las
vacaciones. Las investigaciones sobre este tema han demostrado
que algunos niños expresan su rechazo al nuevo cambio a través de
reacciones como quejarse de dolores físicos (cabeza o estómago) para
evitar ir al colegio, hasta negarse a dormir o a estar solos.
Cómo matizar el cambio
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Para que el regreso a la rutina escolar sea más llevadera,
comience antes de que se acaben la vacaciones a imponer hábitos
similares a los de los días escolares. Es decir, envíe a los
chicos a la cama temprano para que no les cueste mucho la
madrugada; establezca los mismos horarios de comida de cuando
están en el colegio; dedique una hora diaria para que los niños
trabajen en actividades como escritura, coloreado, lectura, etc.
Esto los comenzará a preparar para lo que está por venir.
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Si ha estado con los niños todo el tiempo en este periodo de
vacaciones, practique separaciones breves con ellos antes de que
comiencen las clases, dejándolos un par de horas con la abuelita o
algún familiar. Esto los ayudará a acostumbrarse a no verla todo
el día.
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Hable con sus hijos acerca de lo que será el nuevo año,
transmitiéndoles confianza y destacando los cambios positivos que
tendrán, tales como nuevos conocimientos y retos, excursiones
escolares, nuevos compañeros de clase, etc. Resalte aspectos que
los harán felices como el reencuentro con sus compañeros, retomar
las actividades favoritas que estaban suspendidas, entre otras.
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Hágalos partícipe del proceso previo a la entrada al colegio como
es comprar los libros y forrarlos con ellos, ordenar la ropa o el
uniforme, y acompañarlos al colegio por lo menos el primer día.
Cuidado con las actividades extra-escolares
Aunque son muy beneficiosas, las actividades extra-escolares
incrementan la responsabilidad de los niños, influyendo en su
rendimiento escolar. También pueden reducir el tiempo de juego y de
relación con sus compañeros, imprescindible en esta edad para su
desarrollo y madurez personal.
Por ello es importante que consulte con los pequeños a la hora de
elegir y programar dichas actividades de modo que no sean una carga,
sino una ocasión aceptada por ellos, para aprender y disfrutar.
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